Durante siglos se ha dicho que “los ojos son la ventana del alma”. Esta idea, atribuida al filósofo romano Marco Tulio Cicerón, planteaba que a través de la mirada era posible interpretar la mente y el estado interior de una persona. Hoy, más de dos mil años después, la ciencia comienza a darle un nuevo significado a esta afirmación: los ojos también pueden ser una ventana directa al cerebro y a su salud vascular.
Investigaciones recientes sugieren que una simple fotografía de la retina podría ayudar a anticipar el riesgo de un accidente cerebrovascular (ACV), una de las principales causas de muerte y discapacidad en Chile y el mundo.
Un accidente cerebrovascular ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro se interrumpe, ya sea por un coágulo o por la rotura de un vaso sanguíneo. Esta interrupción provoca daño cerebral inmediato y puede afectar funciones motoras, cognitivas y del lenguaje.
Lo que hace especialmente relevante a la retina es que sus vasos sanguíneos comparten características anatómicas y fisiológicas con los vasos del cerebro. A diferencia de otros órganos, la retina permite observar directamente el sistema vascular sin procedimientos invasivos.
Gracias a esto, los cambios en la forma, densidad o estructura de los vasos retinianos pueden reflejar el estado de la salud vascular cerebral.
Un estudio observacional publicado en marzo de 2025 en la revista científica Heart analizó esta pregunta utilizando datos del UK Biobank, la base de datos de salud más grande del mundo. La investigación evaluó más de 68.000 imágenes de fondo de ojo, obtenidas mediante retinografía, y las analizó con un sistema automatizado de inteligencia artificial llamado Retina-based Microvascular Health Assessment System (RMHAS). Este sistema permitió identificar 118 características vasculares, entre ellas:
Los investigadores realizaron un seguimiento promedio de 12,5 años a personas sin antecedentes de ACV al inicio del estudio. Durante ese periodo, 749 participantes sufrieron un accidente cerebrovascular.
Al comparar las imágenes de retina de quienes sufrieron un ACV con las de quienes no, se identificaron 29 parámetros retinianos asociados a un mayor riesgo. Estos cambios se relacionaban principalmente con alteraciones en la densidad vascular y la estructura de los vasos. Lo más relevante es que, al combinar estos datos con variables simples como edad y sexo, el modelo logró predecir el riesgo de ACV con una precisión comparable a métodos tradicionales, que normalmente requieren exámenes de sangre invasivos.
Si bien este estudio no establece una relación causal directa, sí plantea una oportunidad concreta para la detección precoz del riesgo cerebrovascular, especialmente en contextos donde el acceso a exámenes complejos es limitado. Al tratarse de un método no invasivo, rápido y de bajo costo, la retinografía podría integrarse fácilmente en controles de salud visual preventivos, permitiendo alertar tempranamente sobre riesgos mayores antes de que aparezcan los síntomas.
En Chile, actualmente no existen mecanismos estandarizados para calcular de forma anticipada el riesgo de un ACV. Sin embargo, organizaciones como la Asociación Chilena de Enfermedades Vasculares Encefálicas (ACEVE) trabajan activamente en la prevención, tratamiento y rehabilitación de pacientes afectados. ACEVE enfatiza la importancia de reconocer los signos de alarma:
La atención médica oportuna puede reducir significativamente las secuelas neurológicas y mejorar la calidad de vida del paciente.
La evidencia científica refuerza una idea clave: la salud visual no solo impacta la visión, sino también la salud cerebral y vascular. Integrar evaluaciones visuales avanzadas en programas de prevención podría convertirse en una herramienta estratégica para la detección temprana de enfermedades graves.
En Besplus creemos que la prevención comienza con información, acceso y acciones concretas. La salud visual puede transformarse en un aliado clave para anticiparse a riesgos mayores y proteger la salud integral de las personas.