La transformación digital ha cambiado la forma en que trabajamos. Hoy, gran parte de las tareas laborales dependen del uso constante de computadores, teléfonos y otros dispositivos digitales. Sin embargo, muchas empresas siguen pasando por alto un factor clave para el desempeño de sus equipos: la salud visual de sus colaboradores.
Un estudio publicado en 2026 por VSP Vision Care y Workplace Intelligence revela que el 71% de los trabajadores de escritorio experimenta molestias visuales asociadas al uso prolongado de pantallas. Estas molestias generan una pérdida promedio del 18,6% de la productividad semanal, equivalente a 7,4 horas de trabajo por persona cada semana.
La fatiga visual no solo afecta el bienestar de los colaboradores, también tiene consecuencias directas en la productividad. Por ejemplo, en una empresa con 20 colaboradores, aproximadamente 14 personas podrían experimentar fatiga visual, perdiendo en conjunto más de 100 horas de productividad semanal. A largo plazo, esto se traduce en menor rendimiento, errores operativos y mayores costos asociados al ausentismo.
Los trabajadores de escritorio pasan 99,2 horas semanales frente a pantallas. Los trabajadores en roles no sedentarios también registran 87,6 horas semanales de exposición digital. El 71% de trabajadores de oficina y el 59% de trabajadores en roles no sedentarios reportan síntomas de fatiga visual.
Entre los síntomas más comunes se encuentran:
Además, uno de cada cuatro trabajadores reporta hasta 4,5 días de ausentismo al año asociados a molestias visuales.
A pesar de la evidencia, muchas organizaciones aún no implementan medidas concretas para abordar este problema. Según el estudio:
La fatiga visual digital se ha convertido en un desafío creciente para las organizaciones. Integrar la salud visual dentro de los programas de bienestar corporativo no solo mejora la calidad de vida de los colaboradores, sino que también fortalece la productividad y el rendimiento de los equipos.

En Besplus, trabajamos junto a las empresas mediante operativos visuales preventivos en terreno, que permiten detectar problemas visuales tempranos y orientar a los colaboradores sobre el cuidado de su visión.
Incorporar la salud visual dentro de las estrategias de bienestar corporativo es una decisión preventiva que impacta positivamente en la productividad, la seguridad y la calidad de vida laboral.