El glaucoma en colaboradores es una de las enfermedades visuales más peligrosas y menos detectadas. A nivel mundial, afecta a más de 70 millones de personas, y más del 50% no sabe que lo padece, ya que avanza sin síntomas evidentes.
Este problema cobra especial relevancia en el entorno laboral, donde una condición no diagnosticada puede afectar directamente la seguridad, el rendimiento y la productividad.

El glaucoma daña progresivamente el nervio óptico y afecta primero la visión periférica, no la central. Esto permite que una persona continúe trabajando con aparente normalidad, mientras pierde campo visual sin darse cuenta.
Este avance silencioso hace que el diagnóstico tardío sea frecuente, y cuando se detecta, el daño ya es irreversible.
En el ámbito laboral, el glaucoma no diagnosticado puede generar:
Esto es especialmente crítico en colaboradores que conducen, operan maquinaria o trabajan en entornos dinámicos.
El riesgo de glaucoma aumenta significativamente a partir de los 40 años, grupo donde se concentra gran parte de la fuerza laboral en Chile.
Por eso, la detección temprana se vuelve clave tanto para la salud individual como para la gestión preventiva en empresas.
El glaucoma no se puede prevenir completamente, pero sí se puede controlar si se detecta a tiempo mediante exámenes oftalmológicos.
“El gran problema del glaucoma es que no duele ni avisa. Muchas personas continúan con su rutina laboral sin saber que están perdiendo visión”, explica Eduardo Bustorf, CEO de Besplus.
En Besplus realizamos operativos visuales directamente en las empresas, facilitando el acceso a evaluaciones profesionales sin afectar la operación.
Detectar a tiempo puede marcar la diferencia entre prevenir o enfrentar una pérdida visual irreversible.
La salud visual también es seguridad laboral.